Hoy todo huele a sexo.
A sexo no terminado.
A frustraciones humanas.
A frustraciones mentales.
A frustraciones del alma.
¿Acaso estos inmensos dolores que siento en las profundidades de mi ser, no son más que la representación carnal del dolor del alma? ¿Acaso no son los dolores de la humanidad?
Y cuando aquel gran hombre decidió introducirse en la cueva, no encontró más que dificultades y la reverberación de unos quejidos, que provenían de años atrás...de penas atrasadas, de penas duraderas.
Aquello no podía ser otra cosa que el hecho en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que lo que no es en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que ser lo que no eres.
Aquello no podía ser otra cosa que sodomizar a mi tristeza con placeres ciertamente pornográficos.
Y me digo:
Cuánto daño desarrolla el deseo cuando se intenta consumar.
Cuánto cuando sientes como la muerte lame tu entrepierna.
Cuánto cuando la naturaleza te recuerda que eres un animal más, asustado entre sus trucos de madre posesiva, perversa y tan deslumbrante como cegadora, tan enredosa como simple, tan temible como necesaria, tan sublime como un rostro en la oscuridad.
Tú, interpretas tu papel, lo haces bien. Lo sientes.
Yo, aún no he aprendido a sentir la representación de mi personaje. Aún no sé qué quiere de mí, ni yo de él.
Podremos intentarlo.
Podremos sentirlo.
Pero cuando contemplemos nuestros cuerpos desnudos por primera vez, tomaremos otra perspectiva de lo que somos en conjunto, de lo que somos en soledad.
Hablar de sexo me pone tan triste como cuando ya el orgasmo se ha ido y los entresijos de tu cerebro te pide más.
Querer follarte y no poder me deprime.
Poder follarte y no querer me entristece aún más.
Bien, humanos, nos engañaron.
Nos dijeron:
"Tomad el amor que de vuestros cuerpos emana.
Enredaos como las ramas se enredan en las vallas de las ciudades tristes, somnolientas y agresivas.
Amaos como si fuera la primera vez y quizá la última.
Nosotras, las fuerzas superiores del universo, os dotamos de vida y como consecuencia, os la arrebataremos. Así que amaos. Penetraos como lo hacen los amantes que se aman en la calidez de la oscuridad, y llegada la luz del día se miran de forma diferente.
Llenaos la boca, las manos, el cuerpo en su totalidad, de la sabia de los humanos.
Uníos por el bien de la vida.
La poesía y la música vendrán después. Vendrán cuando no sintáis más dolor que melancolía.
Porque bien, pequeños y débiles humanos, será lo más cerca que os encontrareis del amor. Todo lo demás que os una, será miedo, un terrible miedo por el mundo que os rodea."
Sombras salidas de la luz.
Pálidas imágenes postradas y entrelazadas.
Desconsoladoras hazañas.
Paredes pintadas de tristeza nos dañan.
Horas tan perdidas como ganadas.
El tiempo nos atrapa haciendo de los minutos, horas.
Y cuando éste decide abrazarnos, lo hace ante el barranco de lo efímero, para así, anhelar lo que realmente nunca poseímos.
Para extrañarnos durante más tiempo del que nos tuvimos.
¿Podemos querer para luego olvidar?
¿Podemos olvidar y volver a amar?