domingo

Basta, mente, basta.
Ya sucedió.
El fuego quema, sí, pero también te proporciona calor y energía.

No hay enemigos.
No hay más negaciones que atribuirte.
No te quedan alas para sobrevolar ni la ciudad ni las mentes, tendrás que aterrizar y vivir en tu humilde condición de mortal.
El odio exacerbado sólo te conducirá a un sumiso amor al día siguiente. Probablemente ardas en tu propio incendio, como todos los demás.





martes

Lindas flores murieron...
Sentí su vida estallar y pronto me ahogaron sus translúcidas manos.
Por fin se calmaron, ahora jugaban sin hacerse daño, sin hacerme daño.
El peso del calor se apoderó de nosotros, cediéndonos el frío nocturno para arroparnos entre nuestras pieles. Ligero y callado se fue marchando, como el que marcha obligado.
Su mirada se volvía hacia nuestras espaldas, pues quería ser testigo de lo que nunca más sucederá. Decidió así marcar a fuego en nuestros ojos su calidez, pues presentía que el frío se aproximaba, veloz y fiero.

La primera dentellada dolió, a la segunda nos hicimos, y ahora me encuentro en la tercera.
¿Por qué no puedo sentirte?
La niebla ha cegado nuestros corazones.


domingo





Duermes.
Despiertas y frunces el ceño. Algo desconocido atravesó tu mente esta noche.
El horario de tu día se refleja en tus ojos. Sientes el alivio y la fría tranquilidad de la monotonía. Tu experiencia te dice que la vida es menos dolorosa si se la abotarga de tareas y comidas familiares.
El peso te acompaña, como un perro sarnoso y amable.

Duermo.
Despierto y noto el cansancio en forma de aguja en mi espalda. Algo extraño se apoderó de mí, la última noche.
Mi día se muestra como un lobo herido en su bosque. Rodeado de amenazas y parajes fascinantes. Siento el alivio y la cálida desorientación de la libertad encapsulada. Mi experiencia me dice que será más fácil dormirse dentro de uno, abotargando mi mente de pensamientos que sólo se tienen cuando ya no queda nada importante por hacer. Cuando uno mismo deja de ser importante para uno.

Venguémonos de quien nos hizo esto. Venguémonos de nosotros.
Acuchillémonos en la noche, quedando la sangre seca por el día.
Volvamos a escuchar las voces de nuestro feroz e inseguro interior. 
Caigamos en la justificación de nuestros errores sintiendo las hondas heridas que marcaron en nuestro corazón.
Es hora de vivir por orgullo y morir por honor.
Es tiempo de pedirle a la vida pensamientos y consumaciones moribundas.


Sus padres están separados. Él vive con su padre, creo que su madre está loca. Sus padres están separados. Ella vive con su madre, creo que su padre está loco. La locura de los demás.





Y se colocó sobre ella, manteniendo su definitivo miembro sobre su cara.
Su rostro decidió esconderse entre las sombras de la habitación, tornando de cálido y apacible, a frío y obsceno.
Ella sintió que lo mejor sería hacer de extraña para él. Ella sintió que lo mejor sería interpretar aquello que cree detestar.Volviendo, una vez más, a las tinieblas, a lo inhabitable, sombrío y desesperante, de su ser.

Lo esperado, llegó. Ella recogió su flujo entre sus propias manos, en soledad.
Lo esperado, llegó. El se derramó sobre el semblante desamparado de aquella chica. Y de muchas otras.

Sin más ánimo que el desánimo volvieron a abrazarse. Como se abrazan los que se afligen al ver cómo irrumpe el placer carnal y visual en el espíritu, golpeándolo mientras lo mece, escupiéndole mientras lo magnifica. Sin posible retorno. No hay retorno. 


No hay posesión, sin deformación. 
No hay sumisión, sin dolor.
No hay dominación, sin deficiencia.
No hay rol, sin juego.Y, ¿desde cuándo el amor es un juego?

viernes





La ciudad arde entre sus zarpas de animales maltrechos.
Consiguen lamerse las heridas, el uno al otro, pero ¿durante cuánto tiempo?.
Aúllan mientras ven el abundante caudal de sangre cayendo asfalto abajo.
Los humanos son crueles. Los humanos nos han despellejado poco a poco -se dicen-.
A cuántos humanos habré despellejado yo. Cuántos aúllan en soledad. Cuántos no alcanzan ni a lamer sus propias heridas -piensa ella-.
Pero no habrá más dolor, pues el único capaz de derramar toda mi sangre serías tú., pequeño animal. Así que, cuando procedas a darme la dentellada definitiva, desgarrando la poca carne que me queda, asegúrate de que mi corazón sienta como tus garras se aferran a él -le susurra ella a él-. 

martes

Oh, sweet nothing




El pasado es más imaginado que recordado.
El presente llora ahogado por la constante muerte de sus segundos. Ríe angustiado por el nacimiento de un futuro que le someterá hasta ser enjaulado entre barrotes imaginarios.
Los tiempos remotos son acunados en la inocencia y la ingenuidad.
Los tiempos agitados, a los que llamamos "presente", se escurren perdiendo credibilidad y constancia.
Los tiempos venideros ya han llegado y se marchan, para siempre. Para siempre.
Nos queda el devenir.
Nos queda la invención.
Nos queda la sonrisa melancólica.
Nos quedan las lágrimas esperanzadoras.
Nos queda la vida. 
Nos queda la decadencia. 
Nos queda la aproximación silenciosa e inoportuna a la no-existencia. 

¿Cómo podremos consentir no sentir después de haber notado la caricia de la tristeza y el alzamiento de la felicidad?
¿Cómo podremos consentir terminar siendo nada habiendo intentando ser algo?
¿Cómo podremos consentir que nuestros ojos no expresen el sonido de nuestro espíritu una vez se bajen los telones de la función?

Si la llegada es irremediable y necesaria, lo mejor será respirar hondo, cerrar los ojos y sentir la velocidad vital.
Lo mejor será abrazarse a uno mismo. 

lunes

Hazlo bien o hazlo mal, pero hazlo de verdad



Podría plantearme el hecho de vivir.
Pero significaría que ya he muerto en vida, aunque sólo fuera un poco.

¿Qué pensarás de mí, cuando te muestre que hay más vacío que plenitud en mi interior?
¿Cuánto miedo me tendrás, cuando veas que la oscuridad de mis entrañas devora toda luz?
¿Cuánto tardarás en sentirme lejos, en ver mi, mal formado, cuerpo borroso?
¿Cuánto en sentir el hedor que desprende mi podrido interior?
¿Qué verás en mi rostro, cuando éste se hunda en la negrura de la noche?


Cuando el bosque esté oscuro, de noche, y las nubes tapen toda luz, hallarás una estrella en el firmamento, y a pesar de tu alivio, por encontrar luz, sabrás que ese resplandor está lejos.Que su destello no aclarará lo que te rodea, y que incluso te hará ser más consciente de la espesura de las tinieblas que te envuelven y mecen. 
Como una madre mece a su hijo.
Y entre sollozos te dirás: soy hijo de la oscuridad.

domingo

Fin




Hoy todo huele a sexo.
A sexo no terminado.
A frustraciones humanas.
A frustraciones mentales.
A frustraciones del alma.

¿Acaso estos inmensos dolores que siento en las profundidades de mi ser, no son más que la representación carnal del dolor del alma? ¿Acaso no son los dolores de la humanidad?

Y cuando aquel gran hombre decidió introducirse en la cueva, no encontró más que dificultades y la reverberación de unos quejidos, que provenían de años atrás...de penas atrasadas, de penas duraderas.
Aquello no podía ser otra cosa que el hecho en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que lo que no es en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que ser lo que no eres.
Aquello no podía ser otra cosa que sodomizar a mi tristeza con placeres ciertamente pornográficos.

Y me digo:
Cuánto daño desarrolla el deseo cuando se intenta consumar.
Cuánto cuando sientes como la muerte lame tu entrepierna.
Cuánto cuando la naturaleza te recuerda que eres un animal más, asustado entre sus trucos de madre posesiva, perversa y tan deslumbrante como cegadora, tan enredosa como simple, tan temible como necesaria, tan sublime como un rostro en la oscuridad.

Tú, interpretas tu papel, lo haces bien. Lo sientes.
Yo, aún no he aprendido a sentir la representación de mi personaje. Aún no sé qué quiere de mí, ni yo de él.

Podremos intentarlo.
Podremos sentirlo.
Pero cuando contemplemos nuestros cuerpos desnudos por primera vez, tomaremos otra perspectiva de lo que somos en conjunto, de lo que somos en soledad.

Hablar de sexo me pone tan triste como cuando ya el orgasmo se ha ido y los entresijos de tu cerebro te pide más.

Querer follarte y no poder me deprime.
Poder follarte y no querer me entristece aún más.

Bien, humanos, nos engañaron.
Nos dijeron:
"Tomad el amor que de vuestros cuerpos emana. 
Enredaos como las ramas se enredan en las vallas de las ciudades tristes, somnolientas y agresivas.      
Amaos como si fuera la primera vez y quizá la última.
Nosotras, las fuerzas superiores del universo, os dotamos de vida y como consecuencia, os la arrebataremos. Así que amaos. Penetraos como lo hacen los amantes que se aman en la calidez de la oscuridad, y llegada la luz del día se miran de forma diferente.
Llenaos la boca, las manos, el cuerpo en su totalidad, de la sabia de los humanos.
Uníos por el bien de la vida.
La poesía y la música vendrán después. Vendrán cuando no sintáis más dolor que melancolía.
Porque bien, pequeños y débiles humanos, será lo más cerca que os encontrareis del amor. Todo lo demás que os una, será miedo, un terrible miedo por el mundo que os rodea."

Sombras salidas de la luz.
Pálidas imágenes postradas y entrelazadas.
Desconsoladoras hazañas.
Paredes pintadas de tristeza nos dañan.
Horas tan perdidas como ganadas.
El tiempo nos atrapa haciendo de los minutos, horas.
Y cuando éste decide abrazarnos, lo hace ante el barranco de lo efímero, para así, anhelar lo que realmente nunca poseímos.
Para extrañarnos durante más tiempo del que nos tuvimos.

¿Podemos querer para luego olvidar?
¿Podemos olvidar y volver a amar?




lunes




Y es probable que ya todo se haya ido.
Que incluso el fuego que quemaba pero a la vez iluminaba mi interior haya sido aplacado por un viento frío del norte.
Que el agua que resonaba dentro de mí, como el río melancólico, apacible y entrañable que resuena en un bosque, se haya visto contaminada por todos aquellos que en ella se han bañado, y como consecuencia ha decidido estancarse para no producir más sonidos.
Construyendo una fortaleza creí impedir el paso de cualquiera en el bosque de maravillosas y monstruosas criaturas, de aguas cristalinas y productoras de fluidos sonidos.
Pero me detengo y contemplo la fortaleza desde el interior, desde mi interior, y no logro saber si las criaturas han muerto o se hallan dormidas, y no consigo vislumbrar los destellos de las aguas ni su sonido, y todo se halla entre inerte y asustado.
La naturaleza del humano utilizó y consumió el bosque, mi bosque -me digo- pero obvié algo. Obvié que el gran muro que construí para detenerles el paso también ha detenido la entrada a los rayos del sol.

Y ahora me encuentro en esta inmensa y oscura arboleda esperando a ser devorada por mis propias criaturas, pues ya no tienen el recuerdo de los antiguos caminantes para engullir.

viernes

Sólo me importa lo que no me importa. Y tú claro que me importas, por eso no me importas.





Las personas especiales sólo sirven para unos meses de evasión, divertimento y surrealismo.
Después, todos vuelven a su trabajo no remunerado: sus vidas.