viernes





La ciudad arde entre sus zarpas de animales maltrechos.
Consiguen lamerse las heridas, el uno al otro, pero ¿durante cuánto tiempo?.
Aúllan mientras ven el abundante caudal de sangre cayendo asfalto abajo.
Los humanos son crueles. Los humanos nos han despellejado poco a poco -se dicen-.
A cuántos humanos habré despellejado yo. Cuántos aúllan en soledad. Cuántos no alcanzan ni a lamer sus propias heridas -piensa ella-.
Pero no habrá más dolor, pues el único capaz de derramar toda mi sangre serías tú., pequeño animal. Así que, cuando procedas a darme la dentellada definitiva, desgarrando la poca carne que me queda, asegúrate de que mi corazón sienta como tus garras se aferran a él -le susurra ella a él-. 

3 comentarios: