miércoles

Envidio sus vidas.
Envidio sus corazones, llenos de amor.
Envidio sus casas, llenas de recuerdos.
Envidio sus mentes, llenas de proyectos.
Envidio sus miembros, repletos de sexo.
Envidio la conjugación de sus cuerpos, al intentar penetrarse.
Envidio sus manos, llenas de líneas.
Envidio sus ojos, invadidos por el egoísmo.
Envidio sus pasos, llenos de firmeza y grandiosidad.
Envidio su olor, embriagador para los demás.
Envidio sus relaciones sociales, llenas de gracia y portento.
Envidio sus lágrimas, sometidas a la esperanza.
Envidio sus ataúdes, preparados para recordar.
Envidio sus vidas, dispuestas a vivir.

martes



Supongamos que sientes infinitas agujas retorciéndose en tu blanco pecho.
Supongamos que te duelo.
Supongamos que tus piernas tiemblan cada noche.
Supongamos que sangras al llorar.
Supongamos que vomitas afiladas cuchillas, que rebanan cada lastimero trozo de tu ennegrecido corazón.


Colocarías tu fuerte y ruda mano sobre la frente, con todos los dedos bien estirados y el canto de ella depositado sobre tus pobladas cejas.
Intentarías conquistar de nuevo el horizonte, con tu penetrante mirada de animal dotado de cierta inteligencia.
Y de esta manera te atreverías a señalar con tu dedo índice, dónde se encuentra mi alma.
Yo, correría, por millonésima vez.


domingo

Una vida lenta y dolorosa


Si a cada cosa que hay un dios compete,
¿No ha de haber de mí un dios?
¿Por qué no he de ser yo?
Pues siento que,
en mí un dios anida.

martes

El olor embriagador del barniz


El jardín que fue enjaulado nada más nacer.
La silla que jamás será sentada.
La barbacoa que se incendió recordando viejos veranos.
El sauce al que condenaron a llorar.

Las lágrimas de la naturaleza resbalan por las paredes de cemento.
Las hojas trepan buscando el resquicio de la frágil y encapsulada libertad.


domingo

Foolin´







No podrás correr, por muchos kilómetros que tengas por delante.
Los que dejaste atrás te acecharán en cada sombra de la profunda y oscura soledad.