Oh... no puedo vivir sin ella.
jueves
viernes
Perdón por existir
Perdón por el gran sinsentido, por querer comprenderlo, y sobre todo por no comprender.
Perdón por las cosas que siento y por aquellas que odio sentir,
por mi mala cabeza
porque mi calavera, ella no dejará de reír,
por las lunas nuevas,
por las cosas revueltas que dan vueltas dentro de mí,
por seis años de penas.
¡Perdón, por el amor de Dios!,
por la gran decadencia de una vida pidiendo perdón.
Y os miro a los labios,
y a todos oigo pedir perdón por existir.
Ignacio Vegas
lunes
El viejo hombre se sentó una vez más a mi lado, cuando los ciudadanos vagos y vivaces se despertaban, muchos otros llevarían, unas dos horas en la oficina.
Algunas veces me pregunto si el hombre, de incalculable edad, contemplaba las aceras de su ciudad (con extraña dedicación) , o hacía tiempo hasta que se presentara la muerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)