martes

Oh, sweet nothing




El pasado es más imaginado que recordado.
El presente llora ahogado por la constante muerte de sus segundos. Ríe angustiado por el nacimiento de un futuro que le someterá hasta ser enjaulado entre barrotes imaginarios.
Los tiempos remotos son acunados en la inocencia y la ingenuidad.
Los tiempos agitados, a los que llamamos "presente", se escurren perdiendo credibilidad y constancia.
Los tiempos venideros ya han llegado y se marchan, para siempre. Para siempre.
Nos queda el devenir.
Nos queda la invención.
Nos queda la sonrisa melancólica.
Nos quedan las lágrimas esperanzadoras.
Nos queda la vida. 
Nos queda la decadencia. 
Nos queda la aproximación silenciosa e inoportuna a la no-existencia. 

¿Cómo podremos consentir no sentir después de haber notado la caricia de la tristeza y el alzamiento de la felicidad?
¿Cómo podremos consentir terminar siendo nada habiendo intentando ser algo?
¿Cómo podremos consentir que nuestros ojos no expresen el sonido de nuestro espíritu una vez se bajen los telones de la función?

Si la llegada es irremediable y necesaria, lo mejor será respirar hondo, cerrar los ojos y sentir la velocidad vital.
Lo mejor será abrazarse a uno mismo. 

lunes

Hazlo bien o hazlo mal, pero hazlo de verdad



Podría plantearme el hecho de vivir.
Pero significaría que ya he muerto en vida, aunque sólo fuera un poco.

¿Qué pensarás de mí, cuando te muestre que hay más vacío que plenitud en mi interior?
¿Cuánto miedo me tendrás, cuando veas que la oscuridad de mis entrañas devora toda luz?
¿Cuánto tardarás en sentirme lejos, en ver mi, mal formado, cuerpo borroso?
¿Cuánto en sentir el hedor que desprende mi podrido interior?
¿Qué verás en mi rostro, cuando éste se hunda en la negrura de la noche?


Cuando el bosque esté oscuro, de noche, y las nubes tapen toda luz, hallarás una estrella en el firmamento, y a pesar de tu alivio, por encontrar luz, sabrás que ese resplandor está lejos.Que su destello no aclarará lo que te rodea, y que incluso te hará ser más consciente de la espesura de las tinieblas que te envuelven y mecen. 
Como una madre mece a su hijo.
Y entre sollozos te dirás: soy hijo de la oscuridad.

domingo

Fin




Hoy todo huele a sexo.
A sexo no terminado.
A frustraciones humanas.
A frustraciones mentales.
A frustraciones del alma.

¿Acaso estos inmensos dolores que siento en las profundidades de mi ser, no son más que la representación carnal del dolor del alma? ¿Acaso no son los dolores de la humanidad?

Y cuando aquel gran hombre decidió introducirse en la cueva, no encontró más que dificultades y la reverberación de unos quejidos, que provenían de años atrás...de penas atrasadas, de penas duraderas.
Aquello no podía ser otra cosa que el hecho en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que lo que no es en sí.
Aquello no podía ser otra cosa que ser lo que no eres.
Aquello no podía ser otra cosa que sodomizar a mi tristeza con placeres ciertamente pornográficos.

Y me digo:
Cuánto daño desarrolla el deseo cuando se intenta consumar.
Cuánto cuando sientes como la muerte lame tu entrepierna.
Cuánto cuando la naturaleza te recuerda que eres un animal más, asustado entre sus trucos de madre posesiva, perversa y tan deslumbrante como cegadora, tan enredosa como simple, tan temible como necesaria, tan sublime como un rostro en la oscuridad.

Tú, interpretas tu papel, lo haces bien. Lo sientes.
Yo, aún no he aprendido a sentir la representación de mi personaje. Aún no sé qué quiere de mí, ni yo de él.

Podremos intentarlo.
Podremos sentirlo.
Pero cuando contemplemos nuestros cuerpos desnudos por primera vez, tomaremos otra perspectiva de lo que somos en conjunto, de lo que somos en soledad.

Hablar de sexo me pone tan triste como cuando ya el orgasmo se ha ido y los entresijos de tu cerebro te pide más.

Querer follarte y no poder me deprime.
Poder follarte y no querer me entristece aún más.

Bien, humanos, nos engañaron.
Nos dijeron:
"Tomad el amor que de vuestros cuerpos emana. 
Enredaos como las ramas se enredan en las vallas de las ciudades tristes, somnolientas y agresivas.      
Amaos como si fuera la primera vez y quizá la última.
Nosotras, las fuerzas superiores del universo, os dotamos de vida y como consecuencia, os la arrebataremos. Así que amaos. Penetraos como lo hacen los amantes que se aman en la calidez de la oscuridad, y llegada la luz del día se miran de forma diferente.
Llenaos la boca, las manos, el cuerpo en su totalidad, de la sabia de los humanos.
Uníos por el bien de la vida.
La poesía y la música vendrán después. Vendrán cuando no sintáis más dolor que melancolía.
Porque bien, pequeños y débiles humanos, será lo más cerca que os encontrareis del amor. Todo lo demás que os una, será miedo, un terrible miedo por el mundo que os rodea."

Sombras salidas de la luz.
Pálidas imágenes postradas y entrelazadas.
Desconsoladoras hazañas.
Paredes pintadas de tristeza nos dañan.
Horas tan perdidas como ganadas.
El tiempo nos atrapa haciendo de los minutos, horas.
Y cuando éste decide abrazarnos, lo hace ante el barranco de lo efímero, para así, anhelar lo que realmente nunca poseímos.
Para extrañarnos durante más tiempo del que nos tuvimos.

¿Podemos querer para luego olvidar?
¿Podemos olvidar y volver a amar?