Envidio sus corazones, llenos de amor.
Envidio sus casas, llenas de recuerdos.
Envidio sus mentes, llenas de proyectos.
Envidio sus miembros, repletos de sexo.
Envidio la conjugación de sus cuerpos, al intentar penetrarse.
Envidio sus manos, llenas de líneas.
Envidio sus ojos, invadidos por el egoísmo.
Envidio sus pasos, llenos de firmeza y grandiosidad.
Envidio su olor, embriagador para los demás.
Envidio sus relaciones sociales, llenas de gracia y portento.
Envidio sus lágrimas, sometidas a la esperanza.
Envidio sus ataúdes, preparados para recordar.
Envidio sus vidas, dispuestas a vivir.