Basta, mente, basta.
Ya sucedió.
El fuego quema, sí, pero también te proporciona calor y energía.
No hay enemigos.
No hay más negaciones que atribuirte.
No te quedan alas para sobrevolar ni la ciudad ni las mentes, tendrás que aterrizar y vivir en tu humilde condición de mortal.
El odio exacerbado sólo te conducirá a un sumiso amor al día siguiente. Probablemente ardas en tu propio incendio, como todos los demás.
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