La voz rompe.
La armónica te discute algo. Las dulces, melancólicas y profundas notas, que de ella emanan, hacen que tu alma se mueva como el fuego que prende la mecha de una vela.
Luego lloras y ríes, a partes iguales.
Pruebas un poco más de la vida, y no consigues diferenciar lo ácido de lo empalagoso.
Y toda tu cara se convierte en una mueca extensa y pura.
Un amargor con disfraz de néctar se pasea por toda tu lengua, proclamando el sabor de tu vida.
Que la muerte nos trate mejor que la vida.
Te deseo un buen camino F.
Guarda la luz un secreto
ResponderEliminarLatente tras dos estrellas:
Observan, leen, lloran, sienten,
Ríen, gozan, nunca mienten.
Iluminado por ellas
Alegre será el discreto.