martes

El olor embriagador del barniz


El jardín que fue enjaulado nada más nacer.
La silla que jamás será sentada.
La barbacoa que se incendió recordando viejos veranos.
El sauce al que condenaron a llorar.

Las lágrimas de la naturaleza resbalan por las paredes de cemento.
Las hojas trepan buscando el resquicio de la frágil y encapsulada libertad.


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