Me engaño (me engañas), te engañas (te engaño), se engaña (lo engaño)
Nos engañamos
Una o tres veces, qué importa.
Espero que no me dispare, que no olvide mi vida de la misma manera que hice yo.
Olvidé mi sangre, mi rostro, mi cuerpo, lo que quedaba de mi mente. Lo olvidé todo. Lo quise olvidar, como quien entierra su necesario mal existencial.
Cuando quise despegarme de ti, te miré por "última vez" (como se mira a alguien que está descubriéndote) y no entendí tus dos interrogaciones azules. Se encontraban mal colocadas, y no entendía cuánto de prejuiciosa interrogación y cuánto de confusa afirmación se hallaba en tu escandaloso y mudo juicio.
Ahora, nada de eso importa. El viento me llevará y se llevará a tierras lejanas el desconcierto de mis ideas, trayendo algunos pares de dudas nuevas.
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